Marco histórico y cultural

A caballo de Occitania y los Països Catalans por las montañas que unen y separan estas dos naciones hermanas

El itinerario del Carlit 50 Estanys recorre una zona de alta montaña homogénea a nivel orográfico y paisajístico, pero bastante diversa a nivel geográfico, administrativo, e histórico.

Durante la travesía estaremos a caballo de los departamentos franceses de los Pirineos Orientales y el Midi-Pirineos, o lo que es lo mismo, a caballo de los Países Catalanes y Occitania.

Bandera occitana, Fuente: Vilaweb

El collado de Coma d’Anyell, en la etapa entre la Bullosa y Vésines, separa las comarcas de la Alta Cerdanya (Cataluña Norte) y el Alto Ariège (Occitania). Del mismo modo, el col Terrers, que cruzamos en la etapa entre En Beis y Camporrells, separa también el Alto Ariège con el Capcir. A pesar de ser una zona histórica de transición lingüística, donde las lenguas catalana y occitana tenían tantos rasgos en común que se confundían, ya se vislumbran las diferencias etimológicas analizando su toponimia.

La hidrografía también tiene estos dos estratégicos puntos de paso como límites de grandes cuencas fluviales, já que mientras a levante de estos dos collados las aguas van a parar al mar mediterráneo a través de los ríos Auda y Segre, hacia poniente se van para el océano Atlántico juntándose en el río Garona.

Hagamos una pincelada de las dos naciones que acogen el itinerario:

Occitania

Es una nación europea milenaria. Es una tierra con una lengua y una historia propias y un pueblo que se perfila a lo largo del tiempo gracias a la aportación étnica de celtas, íberos, ligures, griegos, romanos y visigodos.

Hoy, Occitania está políticamente dividida entre los estados español, italiano y francés, donde se ubica la mayor parte de su territorio y población. No es reconocida internacionalmente como entidad política, pero la lengua occitana es oficial en el Principado de Cataluña, y en el Valle de Aran, de donde es la lengua propia.

Para hacernos una idea de las dimensiones geográficas y humanas de Occitania, nos centraremos en el territorio donde se habla el occitano: se trata de una unidad con 16 millones de habitantes distribuidos en 190.000 km2. Se extiende del Atlántico al Mediterráneo y del macizo de Auvernia hasta la península Ibérica. Engloba, pues, la parte suroeste del arco alpino. Comprende, asimismo, Aquitania, el Lemosín, el Languedoc, Auvernia y Provenza.

Mapa lingüístico del occitano i el catalán, Fuente: CPNL

La Cataluña del Norte

También llamada Cataluña Norte, es la parte histórica y culturalmente catalana y separada, en provecho de Francia, del resto de Cataluña en virtud del tratado de los Pirineos (el 7 de noviembre de 1659). La denominación comprende las comarcas históricas del Rosellón, el Conflent, Vallespir, Capcir y el norte de la Cerdanya (lo que se conoce como Alta Cerdanya). La Fenolleda, pese a ser mayoritariamente occitana, se incluye a menudo en la definición de Cataluña del Norte por sus relaciones geográficas y administrativas con el Rosellón.

Actualmente estas comarcas constituyen el departamento francés de los Pirineos Orientales, el cual se engloba dentro de la región del Languedoc-Rosellón (Languedoc-Roussillon), que se conoce informalmente en francés como Pays catalán.

El Pirineo une y separa a la vez estas dos naciones llenas de historia en común, y con dos lenguas evolucionadas del latín con muchísima proximidad en todos los sentidos, hasta el punto de que algún estudiosos dicen que se originaron como una misma lengua que fue evolucionando de forma diferente con el tiempo en ambos lados del Pirineo.

Recuperar toponimia original

La información de esta travesía de montaña se intenta divulgar con las formas toponímicas originales, tanto en la parte catalana como en la parte occitana.

Como ejemplo, algunos topónimos occitanos que hemos querido mostrar en su forma original son el del estanque y refugio de Vésines (en lugar del francés Bésines), o los de los pueblos de Acs (en lugar del francés Ax-les-Thermes) o L’Ospitalet (en lugar del francés Hospitalet-près-d’Andorre).

Centrémonos, sin embargo, en la etimología del topónimo catalán La Bullosa, centro neurálgico de este itinerario, y llamado en francés Les Bouillouses.

Según nos cuenta Ferran Alexandri, el número deriva del latín Bullier, hervir, estar en ebullición, brotar; aplicado sobre todo en aguas que emergen con fuerza. Todo el mundo conoce el lago de la Bullosa a la alta Cerdanya, cerca de Montlluis, por donde se esparcen las aguas del curso naciente de la Tet. Había aquí una serie de humedales y balsas, que se extendían desde el pie del Puig Peric, donde nace el río, hasta más al sur de la latitud del Carlit. El gran etimólogo catalán Coromines notaba que en 1931 decían la Bullosa, pero los mapas y guías franceses ponían Las Bouillouses en plural. Treinta años después, en alguna población de la comarca también se podía sentir las Bullosas, pero el caso es que etimológicamente lo debemos escribir con U, tal como se entra al “Onomasticon Cataloniae” y en la Gran Enciclopedia Catalana.

Y seguidamente hacemos una pincelada de algunos de los recursos turísticos de la zona desde el punto de vista patrimonial:

La información de esta travesía de montaña se intenta divulgar con las formas toponímicas originales, tanto en la parte catalana como en la parte occitana.

Como ejemplo, algunos topónimos occitanos que hemos querido mostrar en su forma original son el del estanque y refugio de Vésines (en lugar del francés Bésines), o los de los pueblos de Acs (en lugar del francés Ax-les-Thermes) o L’Ospitalet (en lugar del francés Hospitalet-près-d’Andorre).

Centrémonos, sin embargo, en la etimología del topónimo catalán La Bullosa, centro neurálgico de este itinerario, y llamado en francés Les Bouillouses.

Según nos cuenta Ferran Alexandri, el número deriva del latín Bullier, hervir, estar en ebullición, brotar; aplicado sobre todo en aguas que emergen con fuerza. Todo el mundo conoce el lago de la Bullosa a la alta Cerdanya, cerca de Montlluis, por donde se esparcen las aguas del curso naciente de la Tet. Había aquí una serie de humedales y balsas, que se extendían desde el pie del Puig Peric, donde nace el río, hasta más al sur de la latitud del Carlit. El gran etimólogo catalán Coromines notaba que en 1931 decían la Bullosa, pero los mapas y guías franceses ponían Las Bouillouses en plural. Treinta años después, en alguna población de la comarca también se podía sentir las Bullosas, pero el caso es que etimológicamente lo debemos escribir con U, tal como se entra al “Onomasticon Cataloniae” y en la Gran Enciclopedia Catalana.

Y seguidamente hacemos una pincelada de algunos de los recursos turísticos de la zona desde el punto de vista patrimonial:

El Tren Amarillo

Un símbolo de la región de Languedoc-Roussillon, el Tren Amarillo viaja todo el año por este territorio desde hace casi 100 años. La línea de ferrocarril se construyó a principios del siglo XX, con el fin de conectar las tierras de montaña con la llanura del Rosellón.

Iniciado en 1903, el primer tramo de Vilafranca a Montlluís será inaugurado en 1910. Seguidamente, con una construcción más fácil, la segunda parte, de Montlluís a La Guingueta d’Ix (Bourg-Madame), con la estación de Bolquera (1.593 metros), fue inaugurado en junio de 1911. Los seis kilómetros hasta la Tor de Querol se completarán en 1927. La construcción de este trazado de ferrocarril requiere la construcción de 650 estructuras, incluyendo 19 túneles y dos puentes notables: el viaducto Séjourné y el puente colgante Gisclard. El viaje en tren, especialmente con los vagones descubiertos, revela un paisaje panorámico. El tren sube por la empinada valle del Tet, Conflent arriba, y luego cruza las áreas más llanas de la Cerdanya por entre grandes montañas, flanqueando el macizo del Canigó, el Cambre d’Aze, el Carlit y el Puigmal, y viendo en la distancia, la silueta de la sierra del Cadí. En cada curva se divisan nuevos pueblos, con las iglesias románicas, y la entrada hacia estrechos valles del Alto Conflent reservadas sólo para los excursionistas. En invierno, descubrimos las estaciones de esquí que se aferran a las laderas de la Cerdanya.

Pequeño Tren Amarillo, Fuente: France.fr

La arquitectura de defensa de Vauban el Pirineo Catalán

Vauban (Saint-Léger-de-Fougeret, Reino de Francia, 15 de mayo de 1633 – París, Francia, 30 de marzo de 1707) fue un ingeniero militar y Mariscal de Francia, conocido por el Método Vauban de sitio y ingeniería militar. Ingeniero francés al servicio del rey Luis XV fue a la vez militar, arquitecto, gran viajero y observador de su tiempo.

Edificó en todas partes en Francia una importante línea de fortificaciones que se llama «cintura de hierro». Tenía el objetivo de proteger y controlar el territorio francés. Catorce de estos lugares, que ilustran una de las facetas de su obra, se agruparon en la Red de los Sitios Mayores de Vauban con la finalidad de que se reconozca la obra de Vauban en el patrimonio mundial de la UNESCO. Dos de estos excepcionales lugares forman parte del Parque natural regional del Pirineo catalán: Mont Louis y Villefranche-de-Conflent. Sus historias se cruzan después de la ratificación del Tratado de los Pirineos al 1659, que marca la anexión a Francia de las tierras de Cataluña Norte: el Rosellón y la Cerdaña.

Montlluís, Alta Cerdaña

En abril de 1679, Vauban decide edificar Montlluis en el cruce de tres caminos. A las puertas de la Cerdanya, enmarcada por el Collado de la Perxa, Montlluis controla la entrada del Conflent por el valle de la Têt y la entrada del Capcir hacia el país de Languedoc. En este lugar, Vauban proyectó una plaza con una ciudadela, una ciudad alta y una ciudad baja. Plaza fuerte temible, Montlluis sigue conservando hoy su vocación militar alojando el centro nacional de entrenamiento, pero también afirma su dinamismo económico y administrativo.

 

Villa fortificada de Montlluís

Vilafranca de Conflent

Ciudad catalana fundada en el siglo XI por el Conde de Cerdanya, en la confluencia de los valles de la Têt, del Cadí y de Rojà, Vilafranca fue tomada y sus murallas derribadas por los franceses en 1.654. Reconociendo su interés estratégico, Vauban decide adaptar las defensas de la ciudad a las exigencias de las técnicas militares de su época. Imagina y edifica dos conjuntos fortificados con el objetivo de vigilar el valle: la cueva fortificada de la Cueva Bastera y el castillo Fort Liberia. En el Fuerte Liberia, el asaltante está obligatoriamente forzado a la derrota, tanto por la geografía compleja del lugar (una ladera de colina abrupta) como por la calidad de la construcción militar. En el siglo XIX, Villefranche se convierte en una ciudad turística. Caminar entre las callejuelas llenas de tiendas de artesanos es inevitable, y es una invitación a viajar en el tiempo.

Vilafranca del Conflent